domingo, 5 de julio de 2026

Olimpia. Hija de Neoptólemo.

¡Hola, hola!

Ya estamos en julio. Parece mentira que hayamos pasado el ecuador del año. Confieso que estoy deseando que llegue agosto, porque será cuando mi ritmo de trabajo baje, pero bueno, espero que este mes se haga algo llevadero y que vosotros disfrutéis mucho de él (y que el calor no os moleste mucho).

Hoy os traigo la reseña de un libro que me ha gustado mucho, y que no he visto mucho por redes, cosa que no entiendo, porque su contenido es increíble. Poneos cómodos y disfrutad de la reseña ^^

Nombre: Olimpia. Hija de Neoptólemo.


Bilogía: Olimpia #1


Autora: María Pilar García Arroyo.


Editorial: Serendipia.


Páginas: 560.

La joven Políxena, hija del rey Neoptólemo de Épiro, parte de su tierra natal para casarse con el ambicioso Filipo de Macedonia. Esta boda pactada significa para ella el final de su triste y aislada existencia. Sin embargo, la alegría inicial se ensombrece cuando descubre que no es la única esposa real. Mientras Filipo se dedica a cambiar el mundo conocido, sus mujeres tejen bajo una enorme higuera testigo muda de sus miedos, dolores, celos y anhelos. Todas sueñan con convertirse en la madre del futuro heredero del trono. Solo una llegará a serlo. Políxena renunciará incluso a su nombre en la lucha por lograr un reconocimiento que, como mujer, no le corresponde. Ha pasado a la Historia por ser Olimpia, la madre de Alejandro Magno. Pero, ¿era ese el título al que aspiraba? Olimpia le dice a su hermano: «Así es como son recordadas las mujeres. O brujas o putas. No hay lugar de honor para nosotras». Dispuesta a cambiar esa realidad, Olimpia se rebela contra su destino de Penélope silenciada y no duda en enfrentarse a la violenta lujuria del rey, a las maquinaciones de otras mujeres, a sus propios fantasmas y a la sombra de una maldición lanzada antes de su nacimiento. ¿Qué es más sencillo: rebelarse contra la voluntad de los dioses o luchar contra los prejuicios humanos?






Alejandro Magno fue uno de los conquistadores más influyentes de la historia. Ahora bien, detrás de sus hazañas, se encuentra su brillante educación y su ascensión al trono, en las que tuvo mucha incidencia la figura de su madre, Olimpia de Épiro. 

Este libro nos cuenta la historia de Olimpia, al menos, una parte de ella, dado que es el primer volumen de la bilogía. Del nacimiento de la violación de una sacerdotisa, Hécuba, por Neoptólemo, nace Políxena, una niña destinada a dar a luz a uno niño que cambiará el destino de Macedonia, según la profecía de un oráculo. Políxena es prometida con Filipo, el rey de Macedonia, un hombre polígamo, atractivo, feroz, con versiones de él más dulces y otras completamente repulsivas. Así, nuestra protagonista tendrá que hacer frente a una vida dura, que la pondrá a prueba en más de una ocasión, y que le romperá el corazón más veces de las que nadie pudiera imaginar.


Ha sido un libro que he disfrutado mucho por diversas razones. En primer lugar, he amado la gran labor documental de la autora, y lo bien que explica todo. Pese a haber numerosos nombres difíciles de pronunciar, alianzas entre territorios, parentescos entre numerosos personajes y muchísimos datos a tener en cuenta, todo se explica de manera comprensible y que no entorpece la lectura, sino que se va transmitiendo la información de forma dosificada y cuando es necesario, siendo completamente natural. Los datos históricos se integran en la historia de una manera perfecta, haciendo que, pese a que el ritmo sea pausado, nos mantengamos interesados por la lectura y por conocer todo lo que vivió Políxena. He de mencionar que me gustó mucho que se describieran las maneras de culto a los dioses, sobre todo, en la novela predomina el culto al dios Dionisos, y las diferentes maneras de honrar esa fe.

"¿Y por qué es imposible hacer las dos cosas? ¿Por qué una mujer no puede cabalgar, ir a la guerra y tener hijos?-insiste Cleopatra, que aún no ha abandonado la costumbre infantil de cuestionarse la vida.
-Porque la vida que damos las mujeres y la muerte que traen los hombres son incompatibles, mi niña".

Os preguntaréis por qué nuestra protagonista se llama Políxena, pero la madre de Alejandro Magno se llamaba Olimpia. Pues bien, Políxena nace con ese nombre, pero cuando se convierte en esposa del rey Filipo, pasa a llamarse Myrtele, por el amor que se profesan. Finalmente, vuelve a cambiar su nombre por Olimpia, por ser el nombre de una verdadera reina, aunque su esposo nunca la reconociera como tal.

Estos cambios de nombre, simplemente frutos de satisfacer a un hombre, son reflejo del injusto papel de las mujeres en la antigüedad. He sentido mucha rabia y frustración en muchos momentos, especialmente en los protagonizados por Filipo. Filipo dice querer a Olimpia, porque hace saber que es su esposa favorita y le dispensa un trato "especial": la visita a su alcoba por placer, mantiene conversaciones sobre estrategia con ella, e incluso tolera discusiones que con otras personas no permitiría. Sin embargo, no duda en humillarla cuando tiene ocasión. Le quita valor por ser mujer, se ríe de sus sueños, la ningunea, le pide que domine su carácter y se contente con ser una mujer florero, y además de estar casado con varias mujeres, le es infiel en tantas ocasiones que es imposible contarlas. Y muchas más cosas horribles que no voy a detallar, porque prefiero que las leáis. Lo que está claro es que en esa época la mujer solo era valorada por su capacidad de tener hijos y por ser moneda de cambio para afianzar alianzas. Que una mujer piense, opine y demás era impensable. Así, Olimpia, aunque al principio le costó, tuvo que aprender a utilizar ese papel de persona dócil y esposa atenta para usarlo en sus intereses.

"Si para que él la ame y la respete ella tiene que ser menos ella, ¿ha ganado o perdido la batalla?".

Olimpia me ha generado sentimientos contradictorios. Por un lado, he sentido muchísima pena por su situación. Criada en un lugar donde nunca la trataron como merecía, donde no sintió el amor de una madre ni el calor del hogar, para luego enamorarse perdidamente de un marido cruel, egoísta y feroz, a pesar de haber tenido momentos de intenso romance. Una mujer con inteligencia y ambición a la que no dejaban avanzar, por mucho que quisiera. Pero por otro, es impulsiva, voluble y cuando está de malas es muy injusta con las personas que la quieren, tratándolas de manera muy injusta, incluso cruel en algunas ocasiones. Tampoco he llevado bien su obsesión por Filipo. No obstante, me ha parecido una buena protagonista justo por eso, porque tiene sus luces y sus sombras, lo que la hace muy humana. Eso sí, la admiro, por la fortaleza que demostró tener siempre.

Junto a ella conoceremos a otros personajes la mar de interesantes, como son Nicesípolis, otra de las esposas de Filipo, una joven bella, correcta y con un don para el uso de hierbas con fines medicinales; Eurídice, la madre de Filipo, una mujer que no sabemos por dónde va a salir, pero muy sabia, y a la cariñosa y leal Hermíone, la criada de Olimpia, que estará siempre para cuidar de ella y brindarle los consejos que sean necesarios.

En definitiva, un libro enriquecedor, con el que he aprendido muchísimo sobre Olimpia, que es mucho más aparte de ser la madre de Alejandro Magno. El final me dejó con mucha pena, pero intrigada por saber cómo seguirá todo, debido al punto en el que queda la relación entre Olimpia y Filipo y algunos comentarios que se hacen en el epílogo.

¡Muchas gracias a la editorial por el ejemplar!


¡Besos!


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