¡Buenas!
Hoy termina mayo, otro mes que pasa volando. Yo estoy con la etapa intensa de trabajo, hasta el 31 de julio estaré cada vez más y más enterrada en papeles, por lo que estoy deseando que todo pase rápido jaja Estoy aprovechando el día de hoy para descansar, iré a dar un paseo para despejarme y mañana volver a la carga.
Os adelanto que el libro del que voy a hablaros no me hizo mucha gracia, era de los que más ganas tenía de leer de la saga, pero me decepcionó...
Nombre: Crossed.Saga: Nunca Jamás #5
Autora: Emily McIntire.
Editorial: Montena.
Páginas: 432.
Él es la moralidad. Ella es el pecado.
El padre Cade Frédéric es un hombre de Dios. Se crio en las calles de París y ha dedicado su vida a la Iglesia. Pero, bajo la superficie, acecha un monstruo, una enfermedad que rezuma oscuridad y se alimenta de los condenados.
Cuando recibe la misión de ser el sacerdote de Festivalé, en Vermont, una ciudad de arquitectura bella y almas desoladas, la enfermedad le pide a gritos que libere sus calles del mal.
Amaya Paquette es el misterio más bello de Festivalé. Se dedica a cuidar a su hermano pequeño durante el día, mientras que por la noche se transforma en Esmeralda y baila ante ojos codiciosos y labios impúdicos. Anhela el amor, pero esquiva toda relación por temor a verse abandonada de nuevo.
Cuando el padre Cade ve por primera vez a Amaya, se obsesiona con ella y está convencido de que lo ha embrujado. No puede comer. No puede respirar. No puede pensar en nada que no sea ella.
Y la tentación es una amante cruel.
Ella es su debilidad, así que tiene que ponerle fin..., aunque eso signifique matar a la única mujer a la que podría amar.
Quinta entrega de la saga Nunca Jamás, protagonizada, por un lado, por el padre Cade, un sacerdote que llega a Festivalé para controlar a los pecadores que inundan sus calles, y a Amaya, a quien toda la ciudad evita porque piensa que está maldita y que es una bruja, que trabaja como bailarina de striptease para sobrevivir y sacar a su hermano adelante.
En realidad, el libro tiene cosas que me han gustado. Por ejemplo, los claros guiños al Jorobado de Notre Dame, dado que es un retelling oscuro de la historia. Por ejemplo, Amaya utiliza el nombre de Esmeralda cuando actúa como bailarina en el club, la ambientación en las calles de Francia me pareció muy acertada y hay escenas que recuerdan mucho a la película, como la celebración del Festival de los Locos, además del nuevo enfoque que se les da a algunos de los personajes.
También me gustó que la autora plasmara su versión de Quasimodo en Quentin, un niño con autismo y, por tanto, dificultad para relacionarse y para el aprendizaje, que es discriminado y acosado por ser diferente. Las partes donde él sufría o se reflejaba el rechazo por otras personas debido a su condición me removieron por dentro y me rompieron el corazón. Las sufrí, verdaderamente. Me pareció que la autora reflejó bien la situación, de cómo hay gente que intenta adaptarse en exceso y hace sentir a Quentin como un bicho raro, mientras que otras personas lo tratan peor, maltratándolo y humillándolo. Y el pobre niño es un sol, no molesta a nadie y tiene buen corazón.
Esto también va de la mano con la forma en la que se plasma la importancia del dinero y el poder. Cómo un niño con estas características requiere de atenciones y cuidados que son más costosos, y cómo Amaya se ve obligada a hacer cosas horribles, a sacrificarse a sí misma, con tal de cuidar a su hermano, además de poder pagar las facturas y la comida que les permiten sobrevivir. Es injusto, muy injusto, pero tristemente, así funciona el mundo. Ver a Amaya desvivirse por Quentin me conmovió, de hecho, Amaya en general me ha gustado, porque es una mujer que ha logrado salir adelante a pesar del abandono de su madre, criando a un niño y con toda una ciudad pensando que está maldita. Aquí juegan un papel muy importante la superstición y los prejuicios.
"-Eres demasiado bella para tener esa cara tan triste, Amaya.
Se me tensa todo por dentro.
-Eso me lo tiene que decir porque es sacerdote.
Niega con la cabeza y se acerca un paso para ponerme la mano en la mejilla. Y el corazón se me precipita por el abismo que ha estado bordeando.
-Non-susurra-. No debería decírtelas porque soy sacerdote".
Ahora bien, no todo vale. Hay cosas que han sido demasiado para mí y han supuesto que no disfrute del todo del libro, a pesar de que me enganchara, que una cosa no quita la otra. Una cosa es tener un protagonista de moralidad gris, que por eso se caracteriza el dark romance (me tomo este momento para hacer hincapié en que es dark romance, si sois muy sensibles a escenas de violencia, drogas, agresiones sexuales, asesinatos... no lo leáis), y otra cosa es tener a un psicópata. Cade asesina sin piedad ni remordimiento a las personas que él considera pecadoras, porque tiene un "monstruo" dentro que siente en la obligación de limpiar al mundo de ese tipo de gente. Y considera que hace bien. De hecho, le excita matar. A Amaya la ve bailar y como siente deseo sexual por ella, la quiere asesinar, porque ella lleva el demonio dentro. Cuando leí los primeros capítulos del libro, tuve que cerrarlo y plantearme si quería seguir leyéndolo, porque me pareció demasiado turbio e imperdonable todo, desde el inicio. Decidí seguir leyéndolo, pero, pese a las cosas buenas que tiene la novela, este punto no puedo olvidarlo sin más. Sé que Cade es la representación de Frollo y Frollo era malo, malísimo, pero Cade hace algunas cosas que son injustificables, y se le perdonan porque luego por proteger a Amaya es capaz de todo. Es repulsivo, aunque hubiera escenas entre ellos que me gustaron por la pasión que sentían el uno por el otro y la química que tienen, que es innegable, pero cuando recordaba la primera parte del libro... En fin, se me quitaba esa buena sensación.
Por otro lado, pese a que el tema de un sacerdote que arde de amor por una chica sea algo prohibido y dé morbo, tiene su punto, es cierto que algunas escenas en la iglesia me parecieron innecesarias. También creo que se pone de manifiesto uno de los problemas del cristianismo, o de la interpretación del mismo, que viene a ser que si uno hace cosas malas y se arrepiente, tiene el perdón del Dios. Así que Cade sigue haciendo cosas malas, muy malas, pero él con arrepentirse de algunas y darse algunos latigazos, pues ya considera que Dios perdona. Tampoco considero que se desarrollara bien la evolución del afecto de Cade por Amaya, y más teniendo en cuenta que es sacerdote. Si sois católicos, probablemente no os vaya a gustar el libro por las escenas y el enfoque que se le da.
Finalmente, sigo pensando que la autora no sabe darle un desenlace a sus libros, siempre pasa todo de golpe y sin mucha coherencia. En este caso, justifica los traumas de una persona para cambiar su personalidad o sacar la oscuridad que llevaba escondida, pero en mi opinión, no encaja con el personaje. Y bueno, como siempre, un final lleno de acción y muerte. La verdad es que ha sido un libro que ha estado entretenido, pero cuando uno empieza a desgranar lo que ha leído, no es mucho lo que puedo salvar de él.
¡Besos!








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